Leyendas Hurbanas
 
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Las historias de terror, creepypastas, etc, son sacadas de Internet ninguna la he elaborado yo solo las quiero dar a conocer.
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Historia De Eyeless Jack
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Jack pertenecía a una familia de clase media,posiblemente no eran los más prestigiosos del vecindario pero tenían suficiente y de sobra para ser felices,hablando infinitivamente de los padres,claro,Jack no era el chico sociable del instituto ni siquiera se acercaba a eso, a pesar de que muchos considerarían un chico como el,sería muy propenso a las agresiones,Jack nunca pasó por conflictos asimilados a esos,Jack era prácticamente una sombre de nada,era un chico que siempre vestía de negro con alguna camiseta azul por debajo de su sudadera y siempre tenía la capucha puesta,solamente la quitaba para entrar al aula de clases pero se la ponía casi al instante al acabar las clases,actividades o exámenes de ese día,las prendas eran como muy importantes en su escuela,sin embargo,Jack no le hacía nada a los maestros,por ser el alumno estrella,claro,Jack era el mejor estudiante de su colegio al grado de excentar todas las materias de último grado. Sus padres se sentían orgullosos de el y a la vez preocupados por la baja estabilidad social,Jack,tenía una sola persona a la que consideraba amigo,y era a su hermano Roy,a diferencia de Jack,Roy no era un adolescente,era una persona aprobada de la universidad como uno de los cirujanos más prestigiosos de la ciudad,eran inseparables,cuando Jack hablaba con el en público,todos se quedaban callados y atónitos al ver que Jack podía hablar,sonreír e incluso reír,Jack añoraba tanto a su hermano que le decía tantas veces a sus padres que de mayor quisiera ser como el,es decir,el mejor cirujano. La vida de Jack era completamente igual a la que os acabo de contar,su hermano lo amaba tanto,que incluso le enseño a utilizar un bisturí apenas a la edad de 16 años,un día Jack y su hermano habían salido a la calle a comprar víveres,apenas una cuadra para llegar a la tienda,el hermano de Jack no notó la luz verde al cruzar la calle y pudo haber sido arrollado por un camión de peatones de no haber sido empujado por Jack,afortunadamente ninguno de los dos murió ni tuvieron heridas graves como una fractura,daños en los órganos o algo similar. Pero Jack al salvar a su hermano se deslizó tan fuerte por el pavimento como sí fuera una pista de hielo desgarrando su cara desde la frente a la mejilla derecha pero sin causarle daños en los ojos o párpados,Jack comenzó a desangrarse,su hermano lo llevó rápidamente a su casa que quedaba alrededor de media cuadra,Roy le tuvo que hacer una pequeña sanación en la cara para finalmente ponerle vendas en la cara,Jack se reuso a cubrirse la cara con cosas innecesarias según el,Roy,respetaba su decisión,sabía que aunque no se pusiera las vendas ,podría sanarse en un mes o menos,pero Roy no quería que su hermano saliera a la calle de esa forma tan horrenda. Afortunadamente,eran vacaciones de verano y mientras todos los chicos salían al cine con sus amigos,Jack prefería quedarse en su casa ya sea jugando a videojuegos o practicando su habilidad con su bisturí con el maniquí de prueba,aún así a su hermano no le gustaba verlo así sobretodo porque Jack le salvó la vida,así que su hermano le hizo una máscara color azul marino a base de un globo y pequeños recortes de periódicos para finalmente pintarla de azul y desinfectarla claro está,Jack se emocionó de una manera al ver el regalo de su hermano tanto que casi la máscara se volvió casi parte de el,tanto como se volvió con la capucha. Pero la tragedia llego un día de 16 de octubre le llamaron al hermano de Jack para operar de los riñones a una señora anciana,la madre del alcalde,este era el reto más importante para la carrera de Roy ya que toda su reputación dependía de esa operación,antes de entrar a la sala de operaciónes,Jack le dio un abrazo a Roy dándole ánimos,fue una operación de casi 4 horas dando un resultado fatal,un asistente novato de Roy,lo empujo accidentalmente en la parte más importante de la operación,cortando una vena hasta llegar al punto de la muerte,la carrera de Roy terminó ese mismo día dándole un pésimo prejuicio de asesino,saliendo en los periódicos locales. Tanto Jack como Roy se sentían completamente destrozados por más que Jack intentara ayudar a su hermano era inútil,Roy no podía recuperarse o tenía empleo ni estudios ni nada,hasta que llegó el día que marco un antes y un después en la vida de Jack,Roy murió,a pesar de ser una persona fuerte de buena suerte y salud murió debido a la angustia y los nervios que todo esto le provoco. A partir de ese día Jack lloro y nunca paro de llorar,Jack estaba arruinado,lloraba tanto que las lágrimas poco a poco iban regando la pintura de la máscara,era increíble parecía que a Jack nunca dejaba de llorar,hasta que un día Jack desapareció. Se montaron muchas investigaciones en toda la ciudad pero nunca encontraron a Jack,hasta pocos días después,una noche en la casa del alcalde le pareció haber visto una sombra en su habitación,a el alcalde no le importó mucho por lo que siguió durmiendo,hasta que en la mañana siguiente,el alcalde amaneció con un horrible dolor,llamo a los doctores y resulto que alguien le había robado un riñón al alcalde,un año después se publicó la historia de un chico llamado Mitch al que también le paso lo mismo.
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LA CASA SIN FIN
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Fuimos amigos en la universidad y lo seguimos siendo después de graduarme. Nótese que dije «graduarme». Él se retiró luego de dos años de esfuerzo mínimo. Tras pasar de los dormitorios en la universidad a un pequeño apartamento, no frecuentamos tanto. Hablábamos en línea de vez en cuando (AIM era líder en los años previos a Facebook). Hubo un periodo que no estuvo en línea por cerca de cinco semanas consecutivas. No me preocupó. Era un completo vago y adicto a las drogas, por lo que asumí que sencillamente le dejó de interesar. Pero una noche le vi entrar de la nada. Antes de poder iniciar una conversación, me envió un mensaje:
…….«David, hombre, tenemos que hablar».
…….Entonces me contó de La Casa Sin Fin. Obtuvo ese nombre porque nadie había nunca llegado a la salida. Las reglas eran simples y cliché: alcanza el último cuarto del edificio y gana quinientos dólares, nueve cuartos en total. Estaba ubicada fuera de la ciudad, a unos seis kilómetros y medio de mi casa. Al parecer, él lo había intentado y fracasado. Supuse que su intoxicada mente exageró la situación y salió huyendo por algún fantasma de papel o semejante. Me dijo que sería demasiado para cualquiera, era antinatural. Yo no le creí; ¿por qué lo haría? Le dije que echaría un vistazo la noche siguiente, y no importaba lo mucho que tratara de convencerme de lo contrario, quinientos dólares sonaba muy bueno como para ser cierto. Partí el día siguiente. Esto es lo que pasó.
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…….Al llegar y asimilar mi primera impresión del local… ¿alguna vez han visto o leído algo que no debería causar pavor, pero que por alguna razón un escalofrío se arrastra por tu cuerpo? Caminaba hacia el edificio, y la sensación de malestar se intensificó conforme abría la puerta principal.
…….Mi corazón se desaceleró y solté un suspiro de alivio cuando entré. El lugar se veía como el vestíbulo de un hotel cualquiera decorado para Halloween. Un letrero remplazaba al recepcionista, decía: «Habitación 1 por aquí. 8 más le siguen. ¡Llega hasta el final y ganas!». Me reí e hice mi camino a la primera puerta.
…….El área era una burla. La decoración te recordaba la sección de Halloween de un mini-súper, con fantasmas de tela y zombis animados que te gruñían al caminar a su lado. En el otro extremo estaba la salida, la única puerta además de la que usé para entrar. Caminé a través de las telarañas de juguete hacia la segunda habitación.
…….Fui recibido por niebla cuando abrí la puerta; sin duda hubo un avance en términos de tecnología. No sólo había una máquina de humo, sino también un murciélago colgado del techo y volando en círculos. Parecían tener una banda sonora de terror barata reproduciendo desde algún punto de la habitación. No vi un equipo de música, pero supuse que debían haber utilizado un sistema de megafonía. Pasé por encima de unas cuantas ratas a cuerda y me fui con el pecho en alto a la siguiente zona.
…….En la tercera habitación es cuando las cosas empezaron a cambiar.
…….Superficialmente, no podías ver nada fuera de lo ordinario. Había una silla en el medio del piso tapizado con fina madera, una sola lámpara en la esquina hacía un pobre trabajo iluminando el lugar, y proyectaba algunas sombras en el piso y paredes. Ése era el problema. Sombras. Dejando fuera la de silla, había otras. Fue al momento que supe que algo no estaba bien. Ni siquiera pensé mientras automáticamente intentaba abrir la puerta por la que vine… Estaba asegurada desde el otro lado.
…….Aquello me desconcertó, ¿alguien las aseguraba a medida que progresaba? No, no había manera. Le habría escuchado. ¿Un seguro mecánico? Quizá. Pero estaba demasiado asustado como para pensar realmente. Me volví al frente de la habitación y las sombras se habían ido. La sombra de la silla se mantuvo, pero las demás se habían ido. Lentamente empecé a caminar. Solía alucinar cuando era un niño, así que atribuí a ello lo ocurrido. Me sentí mejor al seguir el trayecto, revisé abajo por obstáculos, y ahí fue cuando lo vi. O no lo vi. Mi sombra no estaba. No tuve tiempo de gritar; corrí tan rápido como pude a la otra puerta y me adentré a la cuarta habitación sin pensar en lo que podría contener.
…….Ésta fue posiblemente la más inquietante. Cuando cerré la puerta, toda la luz pareció ser succionada y puesta de vuelta en la habitación anterior. Me quedé ahí, envuelto en la oscuridad, sin poder moverme. No le temo a la oscuridad, nunca le he temido, pero estaba aterrado. Toda visibilidad me había abandonado. Sostuve mi mano frente a mi rostro y de no saber que le había ordenado a mi cuerpo tal cosa nunca habría sido capaz de darme cuenta. Oscuridad no lo describe. No podía escuchar nada, era un silencio inerte. Cuando estás en una habitación a prueba de sonido, aún puedes escucharte respirar. Puedes escucharte estando vivo… yo no podía. Comencé a empujarme hacia adelante, mi corazón palpitando agitadamente era lo único que podía sentir. No parecía haber una puerta del otro lado, no estaba seguro de que hubiese una esta vez. El silencio fue entonces roto por un leve zumbido.
…….Me giré violentamente al sentirlo detrás mío, pero no podía siquiera ver mi nariz. De cualquier forma, sabía que algo había ahí. El zumbido se acrecentó, más fuerte, más cercano. Di un paso atrás, nunca había experimentado esa clase de miedo. Realmente no puedo describirlo. No temía morir, temía las alternativas. Las luces parpadearon durante menos de un segundo y lo vi. Nada. La habitación estaba de nuevo inmersa en tinieblas y el zumbido era ya un chirrido salvaje. No podía seguir con ese sonido maldito durante otro minuto. Corrí hacia atrás, lejos del ruido, hasta llegar al otro extremo; al dar con la perilla de la puerta la giré y caí a la siguiente habitación.
…….Antes de que detalle la quinta habitación deben de tener claro algo. Yo no soy un adicto a las drogas. No he tenido historial de abuso de drogas o cualquier tipo de episodios psicóticos fuera de las alucinaciones en mi infancia que mencioné antes, y ésas sólo ocurrían cuando estaba muy cansado o recién despertaba. Entré en La Casa Sin Fin con la mente sana.
…….Después de caer por el cuarto anterior, mi vista de la habitación número cinco era de espaldas, mirando hacia el techo. Lo que vi no me asustó, simplemente me impresionó. Árboles habían crecido en la habitación y se alzaban por encima de mi cabeza. El techo era más alto que en las otras habitaciones, de lo cual pude conjeturar que estaba en el centro de la casa. Me levanté del suelo, sacudí el polvo, y di un vistazo. Fue sin duda la más grande habitación. No llegaba a ver la salida desde donde estaba, varios arbustos y ramas bloqueando mi línea de visión me debieron impedir de ubicar una. Imaginé que a partir de este punto las habitaciones serían más y más aterradoras, pero esto era un paraíso en comparación con la última habitación. También asumí que lo que fuera que estuviera ahí en la cuarta habitación, se quedó en la cuarta habitación. No lo hizo.
…….En lo que me adentraba por el área comencé a escuchar lo que uno escucharía si estuviera en un bosque, el ruido de los insectos y el aleteo ocasional de un ave parecían ser mi única compañía en esta habitación. Eso fue lo que más me molestó. Escuchaba los insectos y otros animales, pero no veía ninguno.
…….Caminé, esperando que tras el siguiente árbol diera con la puerta. Después de unos momentos sentí un mosquito acomodarse en mi brazo. Lo sacudí y seguí andando. Un segundo después, sentí diez mosquitos más volar a mi piel en diferentes lugares. Los sentí arrastrarse de arriba hacia abajo en mis brazos y piernas, y unos pocos bordando mi cara. Hacía un esfuerzo por espantarlos pero seguían viniendo. Cuando vi abajo dejé escapar un grito ahogado. No había un tan solo insecto. Ni un solo mosquito estaba en mi piel, pero podía sentirlos a lo largo de mi cuerpo. Los sentía picarme y los oía volar por mi rostro y alrededor. Me tiré al suelo y comencé a rodar. Estaba desesperado, odio a los insectos, especialmente los que no puedo ver o tocar. Estos mosquitos podían tocarme, y estaban por todas partes.
…….Me puse a gatear. No tenía idea de a dónde iba, la entrada no estaba por ningún lado, y seguía lejos de encontrar la salida. Así que gateé, con mi piel siendo agredida por esos insectos fantasma. Después de un interminable periodo de tiempo di con la sexta puerta. Agarré el árbol más cercano y conseguí ponerme en pie, perdidamente bofeteando mis brazos y piernas en vano. Traté de correr pero no pude, mi cuerpo estaba agotado de arrastrarse y hacerle frente a lo que fuera que tuviera encima. Emprendí algunos pasos tambaleantes hacia la puerta, agarrando cada árbol en el camino para sostenerme. Fue sólo a unos metros de distancia cuando lo escuché. El mismo insistente zumbido de antes. Venía de la habitación siguiente, y era más grave. La sensación de los mosquitos se reducía mientras el zumbido tomaba fuerza. Al poner mi mano en la perilla, los mosquitos desaparecieron, pero no me atreví a girarla. Esperé, con mi cabeza apoyada en la puerta y mi mano en un agarre tembloroso. El zumbido era tan ruidoso que ni siquiera podía oírme pretendiendo reflexionar. Sabía que de soltar la perilla los insectos volverían y no habría forma de que regresara hasta la habitación anterior. No había nada que pudiera hacer sino continuar. La sexta habitación seguía, y la sexta habitación era el Infierno.


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